miércoles, 19 de febrero de 2014

Madres.

Sí, la extraño, después de todo, es mi madre. Mi única madre, la cual siempre ha estado ahí para escucharme, para consolarme, para hacer cualquier cosa por mí en un día y a una hora cualquiera. La quiero y ella a mí. Pero hay cosas que duelen y siguen doliendo, y por mucho que quiera, me impiden volver a su casa. Siempre era SU casa, no nuestra; siempre habla mal de mi novio y después pretendía explicarme a mí lo que era el respeto; siempre me trataba como le daba la gana y se inventaba excusas sin fundamento que "le permitían" hacerlo; siempre, siempre, siempre fumando dándole igual su salud, pero también la mía; siempre echándome a casa de mi padre cuando a ella le parecía; etc,... Desearía volver a la que siempre he sentido que era mi casa, pero hay cosas que son imperdonables, mamá...

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