No sé cómo ni por qué
intuyo que no te volveré a ver
y lo que más me duele saber es que no ves
que nunca te dejé de querer.
Me gustaría que supieras...
Que ya no soy sin ti la que era,
que eras y sigues siendo mi única vida entera,
que temo encontrarte en la calle a solas con ella,
y que aún así seas lo que yo más quisiera.
Ya nada tiene sentido si no estás,
me escribo tu nombre en mi mano
como de tu recuerda una señal
que revive en mí una vez más.
La estúpida esperanza de que vuelvas
me persigue a donde quiera que vaya.
Ese deseo de rozarte,
tocarte, besarte,...
Que se envuelve en un suspiro
de inmensa soledad
es algo que no puedo evitar
al igual que llevarte conmigo hasta el final.
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